hoy en dia vivimos en una sociedad que esta en crisis, nadie parece escuchar, ver ni entender a otros. la incomunicacion y soberbia lamentablemente reinan producto de haber olvidalo el valor de servir, las personas somos solo particulas solitarias de este gran sistema.
sin duda, nuestro sistema debe cambiar! y nosotros produciremos ese cambio. debemos recordar que es servir, aunque no parezca, el servicio es un valor que la mayoria ha aprendido en sus hogares solo que se ha ido quedando olvidado y se ha sustituido por el egoismo y el narcisismo.
a muchas personas les parece tonto y absurdo servir a otros, por que creen erradamente que se trata de servillismo, y no lo es. servicio es el deseo desinteresado y espontaneo de ayudar a otros. es un valor que debe estar presente en cada area de nuestra vida.
El ser humano, al no vivir la humildad, puede muy bien hacer desgraciados a quienes le rodean, pues la soberbia lo infecta todo: familia, amigos, trabajo, etc. Por ejemplo, esta persona exigirá un trato especial porque se cree distinta, habrá que evitar con cuidado el herir su extrema susceptibilidad, de alguna manera se tendrá que tolerar su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas, el no importarle que los demás queden mal, mientras él o ella quede bien. Pero resulta que todas estas son manifestaciones de algo más profundo, pues se trata fundamentalmente de un egoísmo desmedido que se apodera de la persona, cuando ella ha puesto equivocadamente todo el horizonte de la vida en sí misma.
El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte hacia los demás, en cambio la humildad abre constantemente los caminos para el logro de detalles prácticos y concretos de servicio. Así, las faltas más pequeñas de los otros tienden a verse aumentadas, las muchas faltas nuestras tienen una marcada tendencia a disminuirse y a justificarse.
Por el contrario, al ser humilde se es capaz de reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Solamente de esta manera se puede estar entonces en condiciones de mostrar un respeto genuino, al mismo tiempo que se ven con una mayor comprensión y tolerancia los defectos de los demás: esposo, esposa, hijos, compañeros, jefes, subalternos, clientes, proveedores, etc., y mejor aún, de esta manera se es capaz de poder brindarles un buen apoyo y una valiosa ayuda.
Se aprenderá a mirarlos con ojos de afecto y se estará en la capacidad de aceptarlos aun con esas diferencias. Solamente así se habrá logrado una real autoposesión, un dominio verdadero del ser, para convertirse en un agente de integración en cualquier lugar donde se esté. Un lugar donde el servicio sea el comienzo y el fin de cada jornada, de cada día, logrando llevar una nueva luz, un nuevo brillo, tanto a la familia como al lugar donde se trabaja, una luz tan potente que se proyecte a todo, iluminando igualmente al mundo, para beneficio de todos los que habitamos en él.
